JARDÍN DE LIBROS

LIteratura Peruana y Mundial


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Evelyn en el país de la fantasía

PUDO SER MONJA PERO PREFIRIÓ SER ESCRITORA:

EVELYN GARCÍA SORPRENDIÓ EL AÑO PASADO CON 

“LA CASA DEL SOL NACIENTE”,

UNA OSCURA NOVELA SOBRE RELIGIÓN Y FRATRICIDIO…

Una pareja de hermanos huérfanos habita una casa al borde de un frondoso olivar, en la imaginaria ciudad de Salem. Y mientras los lectores nos internamos en ese bosque, nos van guiando por el camino, como las piedras dispuestas por Hansel y Gretel, citas de Goethe y Dostoievski, poemas de Martín Adán y Luis Hernández. La joven escritora Evelyn García teje párrafos de sus lecturas de tradición europea con una historia rica en fantasía y sobrecogimiento, una novela psicológica cuyo tema es el fratricidio y los celos por el amor paterno. Y alguna dosis de ornitología.

Los lectores de El Comercio decidieron que “La casa del sol naciente” recibiera el Premio Luces a la mejor novela del 2011. Sus competidores fueron escritores tan prestigiosos como Carmen Ollé, Óscar Colchado Lucio o Miguel Gutiérrez, ¿Pero quién es esta joven escritora egresada de Literatura de San Marcos?

“A mi familia siempre le gustó leer”, nos dice ella cuando preguntamos por el inicio de su vocación literaria. “Mi padre fue economista, pero siempre trataba de que en mi casa hubiera colecciones de revistas que cogíamos con mi hermana. Aprendimos a leer muy rápido en el desván donde se archivaban las revistas. Era nuestro lugar de juegos”, recuerda.

En ese desván de la antigua casa donde vivía en el Cercado de Lima, se animaba también a escribir sus primeros cuentos. Tenía 7 años. Confeccionaba sus propios libros cosiendo papeles bond y se los daba a leer a su padre. “Él fue mi primer lector –dice–. Mi padre me decía que ser escritora podía ser mi camino”.

Precoz lectora de Dostoievski y Thomas Mann, es curioso que la vocación literaria de García haya corrido paralela a su intención de abrazar los votos religiosos. “Desde chica quise postular a la Orden de las Mercedarias de la Caridad. Iba al convento, almorzaba con ellas y a veces me quedaba a dormir”, recuerda. Sin embargo, las dudas afloraron cuando conoció a un muchacho en un curso de Teología. “Era un chico que se preparaba como catequista. Podía conversar con él cosas que nunca había hablado con nadie. Y me di cuenta de que la vida religiosa no era mi vocación. Era más como un sueño que me gustaría hacer, pero sé que no es mi camino”, explica la autora.

Así, después de escapar de un destino vinculado a la clausura, para ella la literatura se convirtió en otra ermita para refugiarse. “Todas las personas que se dedican a escribir viven abstraídas en sus historias. Yo he perdido muchos amigos por escribir, por ocuparme de mi mundo y olvidarme de las cosas de mi edad, como salir a bailar y todo eso. Pero pienso que escribir es un deber. Cuando tengo un recuerdo triste, lo escribo y sale de mí. Ya no tengo que cargar con él. Siento la necesidad de sacar cosas”, afirma.

Esa necesidad fue reconocida recientemente con el Premio Luces. Para ella, lo mejor de haberlo ganado fue ver lo feliz que su familia se puso con la noticia. “Mi papá me dijo que era la mejor noticia que le habían dado en sus 64 años”, comenta con tímido orgullo.

EL TIEMPO DE LO FANTÁSTICO
Para García, su generación, aquella que empezó con el nuevo milenio, intenta alejarse claramente de la estética realista, la cual marca gran parte de nuestra historia literaria. “No se trata ya de escribir anécdotas que suceden en una ciudad”, comenta.

Su tercer proyecto literario busca novelar la historia de su familia materna en Cajamarca, abarcando desde los años de la Guerra con Chile hasta fines de la década del ochenta. “Es una historia que tiene mucho de fantasía –señala–. Allí, mi familia, mientras tomábamos el lonche, solía reunirse alrededor de una vela para contar historias sobre lagunas encantadas, almas en pena, desaparecidos, cabezas voladoras, y demás criaturas extrañas. No lo cuentan como leyendas. Para ellos es algo que existe realmente. Y yo quiero retratar eso”.

Por Enrique Planas

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Entrevista a Richard Parra autor del libro “Contemplación del Abismo”

Richard Parra, escritor peruano radicado en EEUU, estuvo de paso por Lima y conversó con nosotros sobre su primer libro de cuentos Contemplación del Abismo, publicado en noviembre de 2010 por Borrador Editores.


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El Código Shakespeare

La capacidad para asombrarnos con obras magistrales que posee José Carlos Somoza (español nacido en La Habana, en 1959) parece inagotable. En quince años, a partir de “Silencio de Blanca” (premio La Sonrisa Vertical 1996), ha publicado once novelas, casi todas de una originalidad, un ingenio y una armazón (pródiga en suspenso, vueltas de tuerca y viajes al fondo de los abismos de la naturaleza humana) fuera de serie.

Agréguese un volumen de cuentos, otro de novelas cortas, una pieza teatral y un guion radiofónico. La mayoría de estos textos ha obtenido premios relevantes dentro y fuera de España.

Sus novelas ritualizan una rica simbología y una exploración psicológica superiores a las de cualquier novelista vivo de España. Han enfocado la música (“Silencio de Blanca”), la cinefilia (“La ventana pintada”), el epistolario (“Cartas de un asesino insignificante”), la inevitable ficcionalidad de la novela (“Dafne desvanecida”), el diálogo filosófico en contraste con la tragedia griega (“La caverna de las ideas”) y el hiperrealismo en las artes plásticas (“Clara y la penumbra”).

Luego Somoza ha tejido una trilogía con referencias al infierno (“La dama número trece”), el purgatorio (“La caja de marfil”) y el paraíso (“Zigzag”) de Dante; un tributo a Lovecraft (“La llave del abismo”) y, ahora, con su reciente novela “El cebo”, un homenaje al autor que más admira: William Shakespeare.

Ya en su drama “Miguel Will” (premio Miguel de Cervantes de Teatro 1997) aparecía Shakespeare adaptando a las tablas un episodio del “Quijote”; postulaba una fusión del genio de Cervantes (Miguel) con la del bardo inglés (Will, tanto por William como por la proyección genial al futuro, en inglés la forma verbal “will”).

Pero Somoza necesitaba reverenciar a Shakespeare en sus propias obras, y no como intérprete del “Quijote”. Para ello, en “El cebo” ha imaginado que, así como se han descrito los genomas del código genético, los científicos terminan constatando la existencia de psinomas, una especie de código psíquico que el personaje Gens (guiño con la genética) descubre perfectamente encarnado en las casi cuarenta piezas teatrales de Shakespeare, de modo tal que bautiza cada psinoma con un personaje del dramaturgo isabelino: “…una especie de… código matemático como el genoma, de ahí el nombre de ‘psinoma’. El psinoma sería, pues, algo así como el código de nuestro deseo […] Visto así, el mundo sería solo un teatro” (pp. 170-172).

En concordancia con la actuación (no consciente) que es la vida humana, “El cebo” comienza con las siguientes palabras: “La máscara parecía…”, y termina “bajó el Telón”, constando de tres partes: comienzo, entreacto y final. La protagonista duda de si tiene un “verdadero yo” (p. 93) y llega a temer que en su interior carezca de identidad: “A veces me ha parecido como si yo no tuviera nada por dentro” (p. 379); la cita nos recuerda el texto que Borges dedicó a Shakespeare volviéndolo afín a Dios, siendo “muchos y nadie” (“Everything and Nothing”, de “El Hacedor”).

Los nombres de los personajes de “El cebo” resultan máscaras (teatro y rito) de connotación religiosa, proclives a la inversión sacrílega o luciferina. Por ejemplo, la protagonista Diana Blanco Bermúdez alude a la diosa griega Diana, una cazadora que castiga la impureza: aquí una justiciera (dispuesta a vengar el asesinato de sus padres que manchó su infancia) que reprime su necesidad de amar prefiriendo ser un “cebo” que capture y destruya la monstruosidad moral del alma humana.

El apellido Blanco enfatiza la pureza, a la vez que sugiere que será el “blanco” de sus enemigos y aparentes amigos; descubrirá que “no existían solo lo blanco y lo negro, sino una infinitud de grises” (p. 144). De otro lado, el monstruoso Espectador se llama Leman (el-hombre) Godoy (derivado de ‘god’, en inglés ‘dios’).

Por Ricardo González Vigil


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Presentan en México la nueva “Ortografía de la Lengua Española”

México (EFE).- Miembros de la Academia Mexicana de la Lengua y otros intelectuales presentaron ayer en México la nueva “Ortografía de la Lengua Española”, la primera obra que unifica las normas de escritura del español en todo el mundo.

“La escritura del español cuenta por fin y por primera vez en su historia con una ortografía normalizada y comúnmente aceptada por toda la comunidad hispanohablante y que se rige por unas mismas normas gráficas”, dijo el director de la Academia Mexicana de la Lengua, Jaime Labastida.

Esta obra es una muestra de que el vínculo entre las distintas academias es cada vez mayor. “La ortografía nos unifica y hace que podamos leer sin problemas mayores un libro impreso en España y en México, en Colombia o Argentina”, apuntó.

“Este libro debe ser un instrumento imprescindible de la enseñanza y de la práctica de editoriales y periódicos, así como de la vida cotidiana de nuestros países”, aseguró.

Tras presentarse en Madrid en diciembre de 2010, a partir de ayer, el libro puede ser adquirido en las librerías mexicanas y, según la presidenta de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Consuelo Sáizar, también estará disponible en todas las bibliotecas públicas del país.

En opinión de la presidenta de la Comisión de Lexicología de la Academia Mexicana, Concepción Company, hay cuatro diferencias básicas con la anterior obra de este tipo, que data de 1999: mayor explicitud, sensibilidad dialectal, integración de lo histórico en lo actual y de las valoraciones sociales que respaldan una buena ortografía.

“Todas ellas en conjunto hacen de esta obra un libro que llena un vacío de información y que refleja un gran esfuerzo de descripción, de estandarización y de integración de los varios hábitos de pronunciación y gráficos que forman nuestra lengua española”, explicó.

Así, según José Moreno de Alba, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, “no es un simple conjunto de reglas y excepciones ni siquiera un breve manual, sino un verdadero y extenso tratado en el que se ha logrado si no la exhaustividad, que es imposible en cualquier disciplina, sí una explicitud a la que no se había llegado en las anteriores versiones”.

“El libro trata los asuntos ortográficos con una perspectiva totalmente diferente, la explica como una ciencia y hay una serie de conocimientos estructurados que proceden de razonamientos”, explicó.

Algunas de las novedades aparecidas en la nueva ortografía son la desaparición de la “Ch” y la “Ll” del alfabeto -que queda compuesto de 27 letras- , la omisión de la tilde en la conjunción disyuntiva “o” entre números, o la necesidad de escribir el prefijo ex unido en palabras como “exnovio” o “exministro”.


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Entrevista a Sidharta Ochoa autora de “Tatema y Tabú”

La escritora mexicana Sidharta Ochoa estuve de paso por Lima para presentar su primer libro de cuentos Tatema y Tabú publicado por la editorial Borrador Editores. Ella conversó con Jardín de Libros sobre el proceso de creación del libro.


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Se reedita ‘Vida en otro planeta’, de Will Eisner

Para hablar de este autor de novela gráfica tenemos que trasladarnos a los inicios de esta, porque se puede decir que Will Eisner es el padre de la novela gráfica, tal y como la conocemos.

Un creador que no solo pasó a la historia por su The Spirit, sino por obras tan originales como Vida en otro planeta. Ahora, treinta años después, se vuelve a editar en nuestro país.

Pero como hemos dicho antes, al margen de todo esto, el autor pasó a la historia por crear el concepto de novela gráfica. Aunque ya en el año 72, Justin Green había publicado Binky conoce a la virgen María- La Cúpula, se puede decir que Will Eisner la popularizó como tal.

Una vez fijado el concepto, el autor empezó a explorar nuevos conceptos narrativos. Respetando siempre los códigos clásicos del tebeo, los que había mamado ruante sus primeros años en el negocio.

Con la reedición de Vida en otro planeta, los lectores que ya pudieron disfrutar de este en el año 1981, podrán volver a leer todo lo relacionado con esta historia llena de ciencia-ficción, intrigas políticas, empresas corruptas y sectas llenas de psicópatas.

Se trata de una edición altamente recomendada para los amantes de la lectura de novela gráfica. También, para todos aquellos que se quieran sumergir en este mundo de comics mezclado con nuevas historias, para todos aquellos que quieran aprender mas sobre este genero.

Por Dani Lanza